lunes, 29 de abril de 2013

SOUL KARELYN


Nunca confío demasiado en mí
me gustan todas las literaturas
sólo aprendo de memoria
las que tanto necesito
mi lentitud es terquedad
o harto heroísmo
mi corazón es fruta siempre blanda
(mordida y seca
rescato las semillas)
Cada vez que pienso
“soy definitiva”
la mejor que por mi puerta ha aparecido
emerge otra
otra que puedo ser
y otras
hasta decirme
qué alivio es
no parecerse demasiado.
Me la vivo
en fucsio beso y persistencia
y si me tomo mucho en serio
más me río.
Creo en los ángeles difíciles
y en ciertos dioses de mal comportamiento.
Me encienden las perplejidades de otros cuerpos:
hay imprevistos
que atrapan la hermosura.
Descargo mi vestido de oráculos y plumas
y escribo desatándome
de Lionzas y Atalantas.

MI PROPIO SALMO CONTRA LA PERJURA


No te entiendo
y nada
de tus espectros sin ternura.

Nada encuentro
en tus excesos de capullo
siempre ovillándose
por ocultar el aire.

Nunca podrás
con la báscula de tantas vanidades;
careces de talentos
para emporcelanar
un corazón tardío.

Nada de ti
tan expectante,
tan estatua ecuestre.

Nunca más
me zurearás
tu vaticinio odioso;
nunca más
celebrarás tu nombre
en el cepo de mis lágrimas.

No te conozco
y nada ofrece tu clarividencia.
Tu canto oscuro es cardinal
aunque sin casa.

¡Desata la ventisca
y atorméntate
la tempestad que traes!

Nunca más
te llevarás lo fresco de mi mesa.
Nunca más
vapulearás las llaves
que desconjuran el tiempo o la alegría.


 Karelyn Buenaño.